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La estructura fractal de las evoluciones (2)
El primigenio desarrollo de las estructuras
A nadie inteligente se le escapa que para que tenga lugar una evolución han de darse previamente las condiciones que la favorezcan: tienen que poder formarse y reproducirse unos prototipos. Las condiciones únicamente se consiguen localmente, en un sistema estadísticamente fluctuante.
En la teoría de la evolución, las condiciones especiales previas que han de reunirse en aras a posibilitar el desarrollo de la vida, en la Tierra, se denominan caldo de cultivo primigenio. Añade el profesor Binning que los centros nerviosos de los seres vivos recibirán el nombre de caldo de cultivo de la inteligencia.
El espacio de nuestro universo constituye el caldo de cultivo primigenio de la materia, pues en él se hallaron las simetrías que facilitaron la producción de partículas. Estos caldos primigenios presentan una estructura fractal.
Valga el siguiente presupuesto: Todo caldo de cultivo primigenio se elabora en base a la existencia de un caldo de cultivo más completo.

Fractal tipo Circular
Reproducción y mutación de las estructuras en el espacio y en el tiempo
Un paso decisivo en la evolución de la vida fue el de la autorreproducción de las macromoléculas. Los prototipos o modelos (códigos) se reproducen en forma de ADN (Ácido dexosirribonucleico), creando seres vivos por medio de la interacción con la materia inanimada; los prototipos se multiplican a la par que sus productos, los seres vivos, interactúan unos con otros.
Las formas de pensar también se reproducen, se multiplican y se propagan; los pensamientos son sus productos. La reproducción de pensamientos es uno de los componentes más importantes de la inteligencia: sin comunicación no se concibe la inteligencia. Por medio de la multiplicación o de la comunicación se reproducen las formas de pensar.
En cuanto a la materia en equiparación con al vida y el pensamiento, puede afirmarse que el modelo de comportamiento de determinadas partículas es siempre idéntico: está reproducido. En términos muy generales, la existencia de las leyes físicas incluye la reproducción del comportamiento en el espacio y en el tiempo.
Mientras no sea posible observar un código directamente, su reproducción se manifestará únicamente en la reproducción del comportamiento: en interacciones reproducidas entre los productos del prototipo. Por sí mismos los modelos no tienen un gran significado. Un ADN sin el correspondiente ser vivo en torno a él carecería de influencia; en el mismo sentido, una forma de pensar sólo cobra su importancia cuando también se utiliza en la práctica manifestándose como un pensamiento.
Las leyes físicas, de hecho, presentan características más elementales aún que ellas mismas: las simetrías. Nuestro espacio presenta unas determinadas características de simetría que a su vez pueden considerarse como la expresión de los modelos reproducidos. La variante de la traslación, por ejemplo, es la reproducción de las características del espacio en otros ámbitos del espacio.
Es viable, es creíble y es posible que el Universo haya pasado por una serie indefinida de evoluciones, cada una de las anteriores más elemental que la siguiente, y cada una de las siguientes se halla contenida totalmente en la precedente. Lo que significa que las estructuras podrían calificarse de fractales ya que se parecen entre sí y están insertas unas en las otras.
Las reproducciones -que son la capacidad de supervivencia del modelo en un largo plazo de vida- no aseguran la eternidad ni establecen el modelo único. Las reproducciones tienen una estructura fractal ya que tienen lugar a cualquier escala y cada una de ellas se edifica sobre la base de una reproducción más elemental.
Esta indeterminación en la estructura tan decisiva en la reproducción del ADN recibe el nombre de mutación. Las mutaciones son intrínsecas a la evolución. Desde que fue descubierta la mecánica cuántica se sabe que el comportamiento de la materia sólo puede describirse estadísticamente. El comportamiento de una partícula es reproducido únicamente dentro de un perfil de probabilidades definido por la función de onda: en el caso de dos experimentos idénticos llevados a cabo en diferentes lugares o en diferentes momentos, las propias funciones de onda están reproducidas con exactitud tanto espacial como temporalmente.
La función de onda es una ecuación que describe la forma en que una partícula cambia con el paso del tiempo; de ella dependen los valores de todas las magnitudes que podemos medir en la partícula.
Un perfil de probabilidades podría darse para la mutación de cualquier gen; sin embargo, generalmente no suele reproducirse en forma determinada ya que incluso los bloqueos de mutación deben mutar. Mientras la evolución es muy dinámica -en sus fases iniciales, todavía sin equilibrarse- mutan los perfiles de probabilidades, adaptados a las alteradas condiciones del ambiente. Cuando una evolución alcanza fases posteriores sólo se observa el comportamiento estadístico, pues el perfil de probabilidades cambia de manera imperceptible.
Las distintas evoluciones se distinguen entre sí mediante algunas características originadas en cada caso por la diferente proximidad temporal a su propia explosión de inicio. El comportamiento estadístico de las partículas junto a la creciente indeterminación de las simetrías en el estudio de dimensiones cada vez menores, podría interpretarse como mutaciones de la materia o del espacio debidas a condiciones casi estáticas del ambiente desde un perfil de probabilidades equivalente. En caso de condiciones no estacionarias, podría considerarse como mutación el movimiento de una partícula ya que el lugar y el impulso de las partículas mutan; y puede modificar la función de onda. La partícula reacciona a las condiciones cambiantes del medio ambiente por la adaptación del perfil de probabilidades.
Dado el imperativo temporal, de sujeción a toda la materia, las estructuras también son fractales temporalmente. El periodo de tiempo de la evolución de la vida está contenido en el periodo de tiempo de la evolución de la materia., con lo cual las evoluciones anteriores muestran una dinámica menos pronunciada. Claro que la dinámica no cesa mientras se desarrolla la pirámide evolutiva: un crecimiento hacia arriba y a lo ancho produce, simultáneamente, una transformación hacia abajo; la verticalidad es simétrica tomado un punto central de referencia, al igual que la horizontalidad.
A modo de corolario: la inteligencia transforma la vida, a su vez la vida ha transformado la Tierra y la materia rompe la simetría del espacio y también lo curva.


Fractales tipo Hopalong, a la izquierda, y Difusión, a la derecha
La selección de las mutaciones
Los mecanismos de desarrollo de las diferentes evoluciones son iguales, aunque están insertos unos sobre otros porque son fractales.
El azar no es tan azaroso, valga la paradoja, pues es capaz de "pensar", de tomar decisiones. Cabe suponer que se encuentren fruto del azar dos o más elementos de un mismo nivel (siguiendo el ejemplo de la pirámide) y que formen una unidad de acción nueva en el nivel superior. Es el caso de las moléculas sencillas que se originan al encontrarse los átomos casualmente; pero es una excepción, por así decir, pues por regla general se requiere de más choques entre las unidades de acción de distintos niveles.
El choque azaroso entre unidades de acción, que a su vez genera nuevas unidades de acción o modifica las unidades de acción existentes es una mutación. Las moléculas complejas o los átomos no suelen originarse por una sola mutación; tampoco un órgano se crea desde un único y casual encuentro de células.
Como el caso previamente analizado de las reproducciones, también las mutaciones, al producirse a cualquier escala e insertarse unas en otras, poseen una estructura fractal. Pero para evitar un número de mutaciones desmedido, a cada una de ellas le sucede una reducción de posibilidades o selección. Asimismo, la selección se estructura de manera fractal.
El factor decisivo al girar esta selección en la mutación de la cadena o hélice (el ADN) es la evolución del azar, que de este modo va estructurándose a sí misma.

Fractal tipo Magneto
Álvaro Liaño de Diego
¬ 01/06/2009