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Ciclotimia y esquizotimia. Notas sobre la psicosis maníaco-depresiva

 

 

Ciclotimia

Condición patológica en la que el humor sufre fluctuaciones de carácter maníaco-depresivo. El individuo ofrece un cuadro alternativo de excitación y depresión, más perceptible que lo propio de cambios normales de humor y de sensibilidad. En ocasiones, además, aunque infrecuente, el individuo sólo está periódicamente deprimido o periódicamente excitado.

    El trastorno ciclotímico es un síndrome afectivo de duración prolongada, comprendiendo un espacio temporal de al menos dos años, en el que se suceden periodos de síntomas depresivos y periodos de síntomas maníacos, ambos en intensidad de leve a moderada y con escasos periodos de normalidad.

    La expresión espectro bipolar, referida al trastorno ciclotímico, se utiliza para agrupar a todos aquellos trastornos afectivos en los que se cree existe una conexión con la patología maniaco-depresiva clásica. Incluidos en esta catalogación bipolar aparecen dos formas definidas como trastornos depresivos:

    La depresión acompañada de la manía farmacógena (manía causada por fármacos antidepresivos; episodios maníacos asociados a enfermedades somáticas o al uso de determinadas sustancias)

    La depresión acompañada con antecedentes familiares de bipolaridad.

    A menudo la fase depresiva se caracteriza por la presencia de perturbaciones físicas más o menos agudas.

    En la tipología somática de Ernst Kretschmer, en la que la ciclotimia y la esquizotimia constituyen los dos polos, el individuo ciclotímico es definido más que en función de las variaciones fásicas del humor en relación con la riqueza y movilidad de su tono afectivo, que lo pone en continua sintonía con las más pequeñas demandas del ambiente físico y humano.

 

Esquizotimia

La esquizotimia o esquizoidismo es un término psiquiátrico que indica una marcada tendencia a la introversión y al aislamiento psíquico; tendencia que puede degenerar en esquizofrenia.

    En la tipología somática de Kretschmer, el temperamento esquizotímico, contrapuesto al ciclotímico o ciclotimia, se caracteriza por su oscilación entre la sensibilidad y la frialdad y por la profundidad de sus reacciones íntimas, que no tienen una repercusión inmediata y de breve duración, como sucede en la ciclotimia, sino que experimentan procesos de elaboración e intelectualización que prolongan su influencia en el tiempo.

    Por lo que se refiere a las relaciones interpersonales, el sujeto esquizotímico es notablemente circunspecto y cohibido o bien hábil, ducho e incluso manipulador, en el uso del formalismo social con el fin de defender su ámbito privado, lo cual produce en los demás una impresión de frialdad, de alejamiento y de indiferencia hasta el grado de desprecio.

    Capaz de grandes sacrificios en nombre de ideales abstractos, que requieren más la adhesión de la inteligencia que de la afectividad, el sujeto esquizotímico se ve sometido a episodios coléricos, difundidos lentamente, producto de la acumulación durante un largo periodo de tiempo de pequeñas frustraciones; vulgo la gota que desborda el vaso.

    Este tipo de cólera consecuentemente difiere de las explosiones coléricas del ciclotímico, destinadas a agotarse rápidamente y determinadas por sucesos externos fácilmente identificables.

    En el plano cognoscitivo, el pensamiento del sujeto esquizotímico se caracteriza por el paso continuo de la abstracción tenaz y sistemática a la disociación y viceversa.

 

Psicosis maníaco-depresiva

Enfermedad mental caracterizada por la alternancia de estados de excitación, manía, y estados de depresión, melancolía.

    El término fue introducido por Emil Kraepelin en 1896. Algunos psiquiatras, siguiendo a Kraepelin, definen con el término de ciclotimia a la psicosis maníaco-depresiva.

    La psicosis maníaco-depresiva puede manifestarse exclusivamente bajo forma de accesos maníacos o bien sólo de accesos depresivos; durante los primeros el enfermo se encuentra eufórico, irritable hasta una violencia destructiva, logorreico y a menudo víctima de alucinaciones e ilusiones sensoriales; durante los segundos, su actividad psíquica sufre un grave entorpecimiento y no es rara la producción de autolesiones que pueden llegar hasta el suicidio.

    A diferencia del paciente esquizofrénico y del paranoico, el individuo aquejado de psicosis maníaco-depresiva atraviesa periodos más o menos prolongados durante los cuales su comportamiento es normal.

    En la manía, tanto los síntomas psicóticos congruentes como los incongruentes con el estado de ánimo son más frecuentes que en la depresión.

    Según Franz Josef Kallmann, la psicosis maníaco-depresiva está determinada por una disfunción neuro-hormonal específica.

    Según Melanie Klein, la fase maníaca corresponde a la actividad de un mecanismo de defensa específico, caracterizado por una momentánea convergencias de las exigencias del yo y del superyó.

Cristina Dávila Pomar

¬ 06/02/2010