esunmomento.es
Estás en... Literatura > Teatro
Un rato con Pigmalión
El pasillo, largo y estrecho, encuentra un salón en dos ambientes, decorosamente amueblado con lo imprescindible y el mínimo suntuario de toda casa que se precie, iluminada con luz indirecta la parte de aposento con presencia humana.
Llega Adela a preguntar.
—¿Señor va a tomar algo?
—Adela, por favor, marque los vocativos: señor, ¿va a tomar algo?
—Pos eso he dicho señor, que si va a tomar algo.
—Pues eso he dicho, señor. ¿Se da cuenta de la diferencia, Adela?
—Claro señor. ¿Pero desea que le traiga alguna cosa?
—No, gracias, Adela; estoy bien así.
—Le pongo alguna película en el vídeo para que se relaje señor. ¿Las aventuras del hombre "S" señor?
—No, Adela. Las aventuras del hombre ese me aburren y además el actor ése me cae mal.
—Oiga señor, ¿no me dirá que no estoy todo el día detrás suya para ver qué quiere señor? Me podría subir el sueldo señor.
—Detrás de usted, Adela.
—¡Ay, qué susto, qué hay detrás de mí!
—No hay nada, Adela. Digo que no se dice detrás suya, sino detrás de usted.
—Sí señor.
—Sí, señor.
—Pos eso.
—Se dice pues eso, Adela; pues eso.
—Como el señor diga.
—Como diga yo, no, Adela, como se dice.
—¿Como se dice qué?
—Como se dice pues. Pues, se dice pues. Y cómo se acentúa.
—Muy bien, pos se dirá como diga el señor.
—Adela, puede retirarse.
—¿Cómo?
—Que puede irse.
—Y tanto que me voy, me voy de esta casa señor, que no hay quien lo aguante. Me despido, me voy para casa de mi madre.
—Me voy a casa de mi madre, Adela.
—Míralo, qué majo, ¿y su madre es otro loro como usted, que va repitiendo todo lo que se le dice?
—Era un ejemplo, Adela.
—¿Un ejemplar de loro?
—Adela, si su deseo es abandonar esta casa, hágalo cuanto antes, por favor.
—Que sí —(qué hombre éste)— que me voy ya, Pigmeoleón.
—Pigmaleón, Adela.
Adela sale de la casa con su bolsa de cuadros escoceses, su abrigo de paño y su paraguas con mango de caña. Pero antes de dar un portazo y romper con la vibración unas porcelanas valiosas, a modo de despedida, grita al señor:
—¡Pigmeoleón, me voy a La Moncloa a servir a los políticos, que son incultos, ineptos, majos y tolerantes como una servidora¡ ¡O a lo mejor me voy con...!
—¡Me cago en la puta Adela!
—Querrá decir el señor: me cago en la puta, Adela, so Pigmeoleón de pacotilla.
—Sí, también podría haber querido decir eso; depende de con quién se vaya.
La tarde va hacia su declive.
Fernando Iván de Cárcer
¬ 24/04/2010