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Los dientes
Los dientes son formaciones duras que muchos animales poseen en la cavidad bucal y que sirven como órganos para la captura de alimento y para la defensa.
Aunque varios invertebrados disponen de estructuras que responden a la definición anterior (por ejemplo, los dientes bucales del erizo de mar), el concepto de dientes se aplica generalmente a las formaciones que se encuentran sobre las mandíbulas del hombre y demás vertebrados.
Los dientes de los vertebrados inferiores —peces, anfibios, reptiles—, no tienen función masticadora, simplemente sirven para retener el alimento; por ello su forma es cónica y de tamaño semejante. Pero en muchos mamíferos actuales —y en los reptiles fósiles que los originaron—, los dientes sirven para la masticación y están diferenciados en tipos de diversa forma y tamaño debido a su especialización: incisivos, caninos, premolares y molares.

En relación con su función masticadora, la base de los dientes de los mamíferos está hundida en cavidades de la mandíbula denominadas alvéolos, lo cual permite una fuerte sujeción.
En el hombre los dientes tienen también un papel importante en la pronunciación, primordialmente de las letras consonantes llamadas dentales como la d y la z.
Partes de un diente
En el diente se distingue una parte visible, llamada corona, y otra encajada en el alvéolo, la raíz; entre ambas existe el cuello, porción rodeada por la mucosa de la encía.
En la estructura del diente intervienen cuatro clases de tejidos. El más externo, el esmalte, de color blanco, recubre la corona del diente; es el material más duro del cuerpo de los vertebrados. Está constituido casi totalmente —del 96% al 98%— por una sustancia mineral, fosfato cálcico cristalizado. Bajo el esmalte, y formando el cuerpo del diente, se extiende el marfil o dentina, tejido amarillento de tipo óseo, aunque más mineralizado —del 70% al 75%— y más duro.
Los grandes dientes de algunos mamíferos son muy apreciados por su marfil.
La pulpa dentaria rellena las zonas centrales del diente; contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas, dando vitalidad al diente. La raíz del diente está recubierta por el cemento, un tejido de tipo óseo.

Dentición
La dentición completa del hombre adulto consta de 32 dientes. Según su forma y situación en la mandíbula, los dientes se agrupan en incisivos, cuatro en cada mandíbula; caninos, dos en cada mandíbula; premolares, cuatro en cada mandíbula; y molares, seis en cada mandíbula.
Los incisivos tienen una sola raíz y su corona es cortante, en forma de cincel; están situados anteriormente en la mandíbula y actúan como cizallas cortándolos alimentos.
Los caninos tienen una sola raíz y la corona en forma de cono puntiagudo. Se utilizan para desagarrar los alimentos en pequeñas porciones.
Los premolares tienen una o dos raíces y una corona con dos prominencias (bicúspide).
Los molares poseen tres raíces y una corona aplanada con cuatro prominencias.
Premolares y molares sirven para triturar y moler los alimentos.
Los mamíferos presentan dos denticiones a lo largo de su vida: una infantil, temporal, llamada ‘de leche'; y otra adulta, o definitiva.
En el hombre, la primera serie de dientes empieza a aparecer hacia los 6 meses de edad, completándose hacia los dos años. Aparecen sucesivamente los incisivos 8, los premolares anteriores, 4, los caninos, 4, y los segundos premolares, 4. En total suman 20 dientes. Los dientes de leche caen entre los 6 y los 13 años, y son sustituidos por los definitivos que, al crecer, expulsan a los de leche y salen al exterior. Los cuatro molares posteriores de la segunda dentición aparecen después de los 17 años, y a veces no aparecen nunca: son las llamadas ‘muelas del juicio'.
Jesús Aguilera
¬ 01/03/2011