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Tarde de invierno en Boston

 

John Singer Sargent: El jaleo (1882)

 

Crecí a la sombra del Museo del Prado. Desde niña he paseado por la magna pinacoteca como si se tratara de mi casa. Así lo consideraba yo, un hogar, y sentía que él, tan magnífico y fascinante, me aceptaba. Quizá el sabio y benévolo maestro pronosticaba que yo estudiaría Bellas Artes, y que seguiría emocionándome con el talento y la sensibilidad de verdaderos artistas, inmortales. Muchas emociones he sentido a lo largo de mi vida contemplando obras de arte. Pero cuando creía que nada más en pintura podría impresionarme, al menos como cuando era una niña dispuesta al asombro, recibí una muy agradable sorpresa.

    Era una desapacible tarde de invierno en la ciudad de Boston; una de esas tardes en la que parece que se va a helar el alma:  20 grados bajo cero. Si el frío tuviera un color en su tarjeta de visita sería el gris acerado, con su correspondiente cielo plomizo, el aliento cortado y lágrimas asomando; falta de luz durante días, incluso semanas sin ver el Sol. Tal vez por estas circunstancias, propias de la época y el lugar, me fascinó encontrarme con esta apasionada obra de John Singer Sargent (1856 -1925), pintor norteamericano de la alta sociedad  y de la aristocracia inglesa...

    La inmensa sala acoge una atmósfera de agradable penumbra; es la luz que proyecta la pintura la que nos guía e invita a inmiscuirnos en la escena. Las dimensiones del lienzo son notables: 232 x 348 cm.; es el único cuadro en esta sala del museo Isabella Stewart Gardner, y es una obra tan diferente para este pintor de escenas suaves y aristocráticas, tan apasionada, y tan sorprendente en el tema, en su colorido, que hubiera podido pasarme horas y horas estudiando este magnífico cuadro.

 

John Singer Sargent: El jaleo

John Singer Sargent: El jaleo (1882)

Museo Isabella Stewart Gardner, Boston

 

Lo contemplo, me identifico, lo siento vibrando en mi piel y en mi garganta. Me parece escuchar la voz desgarrada del "cantaor"... ¿Por bulerías? ¿Por fandangos?

    ¿Quién es esa mujer que no ha resistido la pasión del flamenco? ¿De dónde le nace el impulso? No parece una "bailaora", aunque se haya lanza al tablao arrastrada por el duende. ¿Será una de esas señoras tan dignas, en un arrebato vital, que pintaba el artista habitualmente...? Casi todas las figuras permanecen en ese claroscuro tan difícil de conseguir, por lo que el ambiente impresiona.

    Si alguna vez pasáis en Boston una de esas heladoras tardes de invierno, recomiendo que os acerquéis hasta "El jaleo" y permitid que su calor, luz, pasión y colorido os haga sentir las mismas emociones que a mí acudieron. Me dije: ¡Quién pudiera formar parte de "El jaleo"!

María Luisa Villalba

¬ 15/06/2008